domingo, 14 de marzo de 2010

Demasiado ruido exterior

El martilleo incesante de unos trabajadores al lado de mi casa, me orilló -esta mañana-, a cerrar puertas y ventanas para aislarme del ruido exterior en busca de silencio y paz. Vinieron entonces a mi mente las serenas palabras del místico español Fray Luis de León: “Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido, y sigue la escondida senda por donde han ido, los pocos sabios que en el mundo han sido”...

Demasiado ruido exterior

Hoy en día, me dije, no sólo estamos expuestos constantemente al ruido exterior, sobre todo en las grandes ciudades. Hay otra especie de ruido que nos invade silenciosamente: el “ruido informativo”. En lo personal, debido al Internet, mi interés por aprender y enterarme de muchos temas más, me hace salir mucho de mí misma.

El objetivo de iniciar este blog, fue el poder comunicar mis ideas, mi propia búsqueda. Sin embargo, últimamente, perdida entre tanta información de allá afuera, parezco olvidar el camino hacia acá adentro, en donde mis guías de luz puedan hablarme en su propio lenguaje.

Unos “expertos” en blogs me aconsejaron: para tener más visitas y que tu blog comience a competir en “ranking” con los demás sitios, necesitas escribir mucho más y conectarte con redes sociales. Lo pensé, pero llegué a la conclusión que no es lo mío.

Nunca me gustó competir por cantidad, sino por calidad. Como redactora, años de experiencia me respaldan en ese ramo. Finalmente, es un oficio que con la práctica se puede llegar a manejar cómodamente… Sacar tus rollos del alma, es otra cosa, otro boleto, como dicen los jóvenes en México.

Hay ya muchísima y muy preciada información en la red. Sitios específicos de donde se pueden bajar incluso libros completos. El autor ya hizo lo suyo… lo demás es simplemente retransmitir su mensaje.

Creo que lo interesante es resolver cómo voy a digerir y luego comunicar yo esas verdades, con mi propio lenguaje, mi propio léxico y mi propia dicción, por decirlo así.

Últimamente hemos comenzado a escuchar día a día con mayor insistencia: “cada vez somos más”. Y me digo, sí cada vez somos más -afortunadamente-, quienes nos interesamos por abrir los ojos a la luz. Pero cobrar conciencia no significa tan sólo hablar de ello, sino manifestarlo en nuestros actos cotidianos.

Temo que estemos cayendo en otro error del ego. En vez de llegar a formar parte de una “masa crítica” necesaria para la evolución de la humanidad, quizás nos estemos convirtiendo simplemente en “una crítica masa” que sólo juzga y considera, desde fuera, lo que hacen o dicen los demás.

Sin involucrarnos. Sin vivir nuestro propio cambio. ¿Buscando tal vez protagonismo? Si deseamos real crecimiento interno, nuestros actos debieran hablar más que nuestras palabras.

No se trata de llegarle a mucha gente, sino de cuántos corazones motivamos al cambio, de verdad. No necesito repetir lo que dice el otro, sino determinar “cómo lo digo yo, desde mí mismo”, con mis acciones… en mi personal idioma.

Se trata -y nuestros guías de luz nos lo hacen ver-, de cerrar nuestros puntos de fuga al exterior, para abrir más bien la sutil ventana de nuestra vía interior. Se trata de escuchar cada día más esas vibraciones elevadas y puras que se manifiestan ya en nuestro más profundo Yo, pero que, atareados escuchando y leyendo todo lo que se dice allá afuera, no tenemos la disposición de escuchar lo que se nos está diciendo “aquí adentro”.

Eso me llega mucho, porque mi naturaleza ha sido siempre de ir más bien en solitario. Creo que se aprende más en soledad, que en medio del barullo. “De mis soledades vengo, a mis soledades voy”… porque es donde realmente conmigo estoy -como dijera Lope de Vega, aquél poeta del Siglo de Oro español.

No sugiero, de ninguna manera, que nos volvamos ermitaños. Considero al Internet como una maravilla de comunicación y unión con todos los seres de la Tierra. Sólo que así como concedemos un espacio para leer lo más que podamos, lo que circula por la red (¡gracias por estar ahora mismo prestándome tu atención!), asimismo es tan, o más importante, que cierres esas ventanas externas y vayas a tu mundo interior.

Si algo de lo que he dicho hace eco en tu corazón, agradezco por la luz que te pueda compartir, así como otros sitios y blogs en la red comparten su valiosísima luz conmigo. Sólo recuerda, de vez en diario, alejarte del ruido exterior para dejar aflorar tu singular luminosidad interna.

Me parece que esa es la verdadera “ascensión”. La real evolución. El auténtico “despertar” que el planeta está clamando. No el parloteo ni el murmullo de muchos… sino el sonido claro, transparente y vibrante de tu propia expresión, tu propia Luz, unificada con el Uno, con el Universo. ¡Escúchala!

Elvira G.

1 comentario:

Luz del Alma dijo...

Tenes razón Elvira, yo soy una de las que proclama el Somos Uno, y que cada vez somos mas conformandolo. Estoy convencida que aquello que dices, piensas, sientes, haces, se multiplica, y que mejor que perfectamente alineados?!. Somos y repetimos reflejo. El camino es hacia adentro, allí se da el encuentro con la divinidad, esa que nos habita y tanto (a veces), desconocemos. Gracias por compartir el camino.
Abrazo de luz, Mirta