sábado, 10 de septiembre de 2011

Las mil bolitas...

Les comparto hoy uno de esos mensajes, fortuitos e inesperados, que llegan de vez en vez por correo electrónico. Su bagaje de sencilla y cotidiana sabiduría me hace pensar que vale la pena recapacitar y despertar consciencia sobre el tema, sin importar los años que llevemos en este plano. Aquí se los dejo:
Las mil bolitas

Cuanto más pasan los años, más disfruto de las mañanas del sábado. Tal vez es la quieta soledad que me llega por ser el primero en levantarse, ¡o quizás el increíble gozo de no tener que ir al trabajo! De todas maneras, las primeras horas de un sábado son, para mí, en extremo deliciosas.

Hace unas cuantas semanas, me dirigía hacia mi equipo de radio-aficionado, con una humeante taza de café en una mano y el periódico en la otra. Lo que comenzó como una típica mañana de sábado, se convirtió en una de esas lecciones que la vida parece darnos de vez en cuando... Déjenme contarles:

Sintonicé mi equipo de radio en banda de 20 metros, para entrar en una red de intercambio de sábado en la mañana. Después de un rato, me topé con un colega que sonaba un tanto mayor. Él le estaba diciendo a su interlocutor, algo acerca de "unas mil bolitas".

Quedé intrigado y me detuve para escuchar con atención:
- Bueno, Tomás, -decía- de veras que parece que estás ocupado con tu trabajo. Estoy seguro que te pagan bien, pero es una lástima que tengas que estar fuera de casa y lejos de tu familia tanto tiempo.

Es difícil imaginar que un hombre joven tenga que trabajar 70 horas a la semana para sobrevivir. ¡Qué triste que te perdieras la presentación teatral de tu hija! –continuó. Déjame decirte algo, Tomás, algo que me ha ayudado a mantener una buena perspectiva sobre mis prioridades.

Y entonces fue cuando empezó a explicar su teoría sobre las "mil bolitas".
- Mira, me senté un día e hice algo de aritmética. La persona promedio vive unos 75 años, algunos viven más y otros menos, pero en promedio, la gente vive unos 75 años.

Entonces multipliqué 75 años por 52 semanas por año y obtuve 3.900 que es la cantidad de sábados que la persona promedio habrá de tener en toda su vida.

- No te distraigas y sígueme, Tomás, que voy a la parte importante. Me tomó hasta que casi tenía 55 años pensar todo esto en detalle –continuó. Y para ese entonces, con mis 55 años, ¡ya había vivido más de 2.800 sábados! Me puse a pensar que si llegaba a los 75, sólo me quedaban 1.000 sábados más que disfrutar.

Así que fui a una juguetería y compré todas las bolitas que tenían. Tuve que visitar 3 tiendas para obtener 1.000 bolitas. Las llevé a casa y las puse en una fuente de cristal transparente, junto a mi equipo de radio aficionado.

Yo seguía escuchando atentamente:
- Cada sábado, a partir de entonces, tomé una canica y la he tirado.
- Descubrí que al observar como disminuían las bolitas, me enfocaba más sobre las cosas verdaderamente importantes en la vida.

No hay nada como ver cómo se te agota tu tiempo en la Tierra, para ajustar y adaptar tus prioridades en la vida. Ahora déjame decirte una última cosa antes que nos despidamos y lleve a mi bella esposa a desayunar...

Esta mañana, saqué la última canica de la fuente de cristal y entonces me di cuenta de que si vivo hasta el próximo sábado me habrá sido dado un poquito más de tiempo de vida y si hay algo que todos podemos usar, es un poco más de tiempo...

Me gustó estar en contacto contigo, Tomás, y espero que puedas estar más tiempo con tu familia. ¡Hasta pronto!, se despide "el hombre de 75 años…"
Cambio y fuera, ¡buen día!

Uno podría haber oído un alfiler caer al suelo en la banda cuando este amigo se desconectó. Creo que nos dio a todos bastante para pensar. Yo había planeado trabajar en la antena aquella mañana y luego iba a reunirme con unos cuantos radio aficionados para preparar la nueva circular del Club...

En vez de aquello, desperté a mi esposa con un beso:
- "Vamos querida, te quiero llevar con los chicos a desayunar afuera".
- ¿Qué pasa? - preguntó ella sorprendida.
- Nada; es que no hemos pasado un sábado junto con los chicos en mucho tiempo.
- Por cierto, ¿podemos parar en la juguetería mientras estamos fuera? Necesito comprar algunas bolitas...

Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde… A tomar café corriendo porque estamos atrasados… A comer un sándwich porque no da tiempo para comer a gusto… A salir del trabajo porque ya es la tarde… A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día… A esperar el día entero y oír en el teléfono: "hoy no puedo ir"… A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta…

A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos… A sentarnos en la fila 1 del cine y torcer un poco el cuello porque estaba lleno… A mojarnos sólo los pies y sudar el resto del cuerpo porque la playa esta contaminada… A pensar en el fin de semana porque el trabajo está duro… A dormir todo el fin de semana porque siempre tenemos sueño atrasado…

Nos acostumbramos a ahorrar la vida... Que poco a poco igual se gasta, y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir. Alguien dijo: "La muerte esta tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja".

Si fuiste capaz de leer hasta acá, es posible que necesites releer alguna frase. No importa si es el principio, y lo mejor es que todavía tienes tiempo, no importa cuánto, es el que tienes, ¡y cada día merece ser vivido sin ahorrar VIDA!

(Anónimo).

3 comentarios:

Elyud Fabian dijo...

Mi dia favorito es el sábado, aveces tengo tanta tarea que no me da tiempo de disfrutarlo como quisiera, no me importa ir tan bien en la escuela solo ir "librandola" xD pero aun asi hay cosas que parecen bloques, es todo o nada, no me agrada mucho pero no me queda de otra en este mundo =/

Elvira G. dijo...

Elyud, qué pena, hasta hoy puedo agradecer este comentario tuyo...

No te preocupes con este tema, al parecer tienes aún muchísimos sábados por delante en tu agenda de vida!!!

¿Qué estudias? Tu comentario me recuerda mucho al sentir de dos de mis sobrinos. Cierto que el sistema educativo tal cual está hoy en día, necesita muchos cambios para volverlo interesante a los jóvenes.

Seguro has escuchado de Matías Di Stefano (chico argentino que ha venido con grandes ideas para reformar el sistema educativo en el mundo). Valdría la pena que leas más sobre él!

Y, mientras tanto, paciencia... de algo podrá servirte más tarde, todo lo que te enseñan hoy en día en tu aula escolar... Ánimo!

Un abrazo!

Elvira...

Elyud Fabian dijo...

Igual o más tarde contesto perdón!!, pues estudio ingeniería en sistemas computacionales, me gusta lo referente a lo computadoras, y uno de los problemas es que aparte de tener conocimiento hay que saber compartirlo.

Pero bueno actualmente estoy buscando alguna forma para poder avanzar creo que me cambiare de escuela, ya que apenas voy empezando no creo que afecte tanto.

Si es lo mismo que en esta pues no quedará de otra pero si el cambio es bueno entonces habré ganado mucho.