domingo, 23 de septiembre de 2012

Mi Amigo el Silencio...

Por Elvira G.
Mi Amigo el Silencio...
Pausado. Sereno. Así marchaba aquél día el sabio Maestro por el solitario sendero cuando, de pronto, fue alcanzado por un dicharachero caminante.

Este último no sólo vestía costosos y llamativos ropajes sino que, además, su atuendo de vanidosa petulancia delataba a simple vista la pobreza de su espíritu.

Mirando críticamente al mesurado y apacible Maestro, le preguntó:

--¿Cómo es que vas tan solitario por este camino, amigo?

El viejo Maestro respondió: solitario es siempre el camino de quien auténticamente busca el regreso a casa...No comprendiendo el singular sentido de esa respuesta, el joven replicó:

--Yo voy solo ahora porque me encontraré con mis amigos en el siguiente pueblo. Amigos que, además de numerosos, son de alta alcurnia, les cobija el abolengo de grandes apellidos, y son dueños de fuertes capitales e industrias en la región. Si necesito algo, basta con mencionarlo para recibir ayuda y apoyo. Pero y tú, ¿dónde has dejado a tus amigos? -finalizó el impertinente, echando una mirada lastimera a la sobria vestimenta del Maestro.

--A mis amigos no los compra el dinero, ni las alcurnias, ni las posesiones. Mis amigos están libres de todas esas convenciones, y siempre van conmigo...

--¿Ah, sí? Contestó nuevamente el joven. ¡Dime dónde están esos amigos, no les veo por aquí!

--Mis amigos se ven tan sólo con los ojos del alma -respondió apaciblemente el Maestro.


--¡Qué misterioso! Si no puedo verles, ¡entonces háblame de ellos! -insistió el joven curioso.


--Mi primer y gran Amigo es el Silencio. Antes que tú llegaras, estaba conmigo. Me acompaña a menudo. Me descubre verdades que no encuentro en los libros, sino que van guardadas en mi corazón. Me abre las venturosas páginas de cada día, y me muestra las riquezas que vienen constantemente a mi encuentro.

Me invita a apreciar la serena belleza de un atardecer, y me hace deleitarme con el sonido de la lluvia… Me permite observar la frenética danza de las hojas presagiando una tormenta… y me ayuda a asomarme a mi interior para descubrir las riquezas que llevo dentro.

Estando con él llegan entrañables amigos y amigas, como la Paz y la Tranquilidad. ¡No sabes cómo me ayuda el reencontrarme con ellas! Si el camino se vuelve ruidoso y azaroso, esas amigas me consuelan: son mi bálsamo preciso cuando el sendero se torna nebuloso y complicado…

A través del Silencio –continuó el viejo Maestro-, he conocido también a otro par de grandes amigos: el Perdón y la Apertura de Conciencia. El primero no llega sino acompañado de la segunda; no puedes albergar perdón en tu corazón, si primero no abres tu mente para comprender las razones del otro y perdonar actitudes erróneas.

Dos personajes más que mi amigo el Silencio me ha presentado, son la Fortaleza y el Entusiasmo. En medio del cansancio y la desesperanza que este largo caminar pueda presentarme, este último par de amigos me son imprescindibles para recobrar aliento y seguir adelante…

--¡Ahora veo por qué tus amigos no se compran con dinero! –interrumpió finalmente el joven caminante.

--No, dijo el viejo Maestro. Lo único que cuesta es ir primeramente al encuentro de tu amigo el Silencio. Olvidar el ruido de las tertulias y el barullo exterior, para escaparte a estar con él, cual aprendiz de sabio. Una vez que le conoces se convierte en tu gran Maestro y amigo: el Silencio…


12 comentarios:

Lilia Favela dijo...

GRACIAS MI ELVIRA. ES BELLISIMO!!! LILIA

Maricarmen Rebollar dijo...

Elviry,

Me gustó mucho!! Gracias.

Un abrazo fuertote,

Maricarmen

Elvira G. dijo...

Gracias, mis queridas Lilia y Maricarmen, sus palabtras me alientan a seguir escribiendo!

Abrazos cariñosos para ambas!
Elvira G.

Margarita Guerra dijo...

Evira: entendí bien?, que traes problemas con tu presión? cuídate mucho por favor y recibe un fuerte y cariñoso abrazo. Sabes que se te quiere y en lo personal me siento muy orgullosa de ser tu amiga.

Tu blog me parece muy pero muy enriquecedor para todas las personas que nos gusta alimentar el alma.

Margarita G.

Firea dijo...

Hola Elvira! Me ha encantado tu historia.
Me gustaría pedirte permiso para ponerla en mi blog, citándo el tuyo y tu autoría.
Me lo concedes?
Mi correo es fireah@gmail.com

Muchas gracias por el escrito.

Elvira G. dijo...

Gracias, Margarita!
Sí, a veces algunos "tropiezos" en el camino, hacen que mi mundo parezca girar vertiginosamente y sin control...
Más que hipertensión ha sido el temible vértigo de Meniere.
Por fortuna ya va pasando... Agradezco mucho tus palabras!
Un abrazo!

Elvira...

Elvira G. dijo...

Firea:
Por supuesto que puedes publicar este mensaje en tu blog, con los créditos correspondientes.

Me da una gran alegría el saber que "mis hijos" (mis textos)puedan tocar el corazón de alguien más...

Un abrazo, y Luz en el Silencio, para ti!
Elvira G.

Elyud Fabian dijo...

Hola Elvira!!

Mucha razón:
Invaluable lo que el silencio puede enseñarnos acerca de nosotros mismos… y todo lo que nos hace comprender de lo que nos rodea.

Saludos =)

Elvira G. dijo...

Elyud Fabian, qué pena, hasta hoy contesto a este amable comentario tuyo, como siempre...

Espero que día a día puedas concederte aunque sea unos cuantos minutos con tu Amigo el Silencio. Ciertamente nos revela grandes verdades y habitualmente llega acompañado de sus amigas Paz y Serenidad...

¿Qué nos puede faltar con semejante compañía?

Un abrazo!

Elvira...

Bosque dijo...

Aplausos a acertada obra! :)

Elvira G. dijo...

Joce Díaz, alias "Bosque", eres tú mismo? de qué galaxia retornas???

No sabes el gusto que me da escucharte aunque sea casi "con monosílabos"... Creo que esto es telepatía, hace rato justamente me volví a preguntar qué habría pasado contigo (???) Hace muchísimo tiempo que no sabía nada de tí, espero que todo esté bien en tu vida y sigas creciendo mucho interiormente. Este año nos ha dado unas buenas "sacudidas", pero necesitamos permanecer firmes y seguros en nuestro andar hacia la luz.

Cuídate! Te mando un abrazo muy grande y luminoso!

Elvira G.

Cecilia Martínez dijo...

Muy lindo, Elvira G.

Je t'embrasse!

Cecilia