
Como parte de un emocionante proceso evolutivo que internamente nos posibilita ascender, aceptamos limitarnos por la chatura de un enfoque consumista y desalmado que hoy nos lleva a comprender lo que representa la deshumanización llevada al extremo. ¿Qué podemos hacer para trascender esta realidad tan densa y fragmentada? Podemos cambiar. Podemos elevar la vibración y agradecerle a la mente, desde el corazón, por la transformadora lección brindada.
Aceptar que fuimos partícipes necesarios para cristalizar este escenario de locura, indiferencia y destrucción nos vuelve a empoderar, nos vuelve a iluminar. Nos permite despertar y ser cada día más sensibles, amorosos, compasivos y conscientes. Nada sucede por azar. Vinimos a este plano a religar, pero para poder hacerlo debíamos experimentar la intensidad de los extremos, que movilizan para que seamos la paz del punto medio donde reina, sabiamente, el equilibrio.
Es hora de empoderarnos y brillar. Es tiempo de inspirar humanizando. Todos tenemos el don de resignificar e internalizar lo que vivimos desde una perspectiva bien diferente, en donde las dificultades no se ven como piedras que nos impiden peregrinar, sino como escalones que nos ayudan a avanzar, pues dentro tienen enseñanzas que al desvelarlas nos elevan. De este modo la vida se presenta como una espiral ascendente, que creativamente nos impulsa a ir por más.
¿Qué estamos esperando? Expandamos nuestra visión. Honremos todo lo vivido, bendigamos lo aprendido y religuemos mente y corazón. Usemos la imaginación. Animémonos a volar, para disfrutar de la libertad del vuelo. Ya basta de seguir nutriendo a la angustia, la pena y el dolor. Vibremos alto. Volvamos a reír. Empecemos a colorear. Hagamos relumbrar nuestros caminos. Hay una gloriosa Tierra que se puede vislumbrar si contemplamos la vida con los ojos del alma.
Visitá:
http://www.proyecto-despertar.com.ar/notas11.htm
No hay comentarios:
Publicar un comentario