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martes, 25 de septiembre de 2018

¿Qué es la madurez espiritual?




Cuando  preguntaron a RUMI  -maestro espiritual persa del siglo XIII- qué era la madurez espiritual, contestó:

1. Es cuando se deja de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.

2. Es cuando aceptamos a las personas tal como son.

3. Es cuando entendemos que TODOS están en lo cierto según su propia perspectiva.

4. Es cuando se aprende a "dejar ir".

5. Es cuando se es capaz de no tener "expectativas" en una relación, y damos de nosotros mismos por el placer de dar.

6. Es cuando comprendemos que lo que hacemos, lo hacemos para nuestra propia paz.

7. Es cuando uno deja de tratar de demostrar al mundo lo inteligente que es.

8. Es cuando dejamos de buscar la aprobación de los demás.

9. Es cuando paramos de compararnos con los demás.

10. Es cuando se está en paz consigo mismo.

11. La madurez espiritual es cuando somos capaces de distinguir entre "necesidad" y "querer" y somos capaces de dejar ir a ese querer...

Por último y lo más importante:

12.¡Se gana la madurez espiritual cuando dejamos de anexar la "felicidad" a las cosas materiales!


jueves, 3 de mayo de 2018

Preguntaron a Rumi

Maestro espiritual persa del S. XIII:



¿Qué es el veneno?

- Cualquier cosa más allá de lo que necesitamos es veneno. Puede ser el poder, la pereza, la comida, el ego, la ambición, el miedo, la ira, o lo que sea ...

¿Qué es el miedo?
- La no aceptación de la incertidumbre. Si aceptamos la incertidumbre, se convierte en aventura.

¿Qué es la envidia?
- La no aceptación de la bienaventuranza en el otro. Si lo aceptamos, se torna en inspiración.

¿Qué es la ira?
- La no aceptación de lo que está más allá de nuestro control. Si aceptamos, se convierte en tolerancia.

¿Qué es el odio?
- La No aceptación de las personas como son. Si las aceptamos incondicionalmente, a continuación, se convierte en amor.

¿Qué es la madurez espiritual?
1. Es cuando se deja de tratar de cambiar a los demás y nos concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.

2. Es cuando aceptamos a las personas como son.

3. Es cuando entendemos que todos están acertados según su própia perspectiva.

4. Es cuando se aprende a "dejar ir".

5. Es cuando se es capaz de no tener "expectativas" en una relación, y damos de nosotros mismos por el placer de dar.

6. Es cuando comprendemos que lo que hacemos, lo hacemos para nuestra propia paz.

7. Es cuando uno deja de demostrar al mundo lo inteligente que se es.

8. Es cuando dejamos de buscar la aprobación de los demás.

9. Es cuando paramos de compararnos con los demás.

10. Es cuando se está en paz consigo mismo.

11. La madurez espiritual es cuando somos capaces de distinguir entre "necesidad" y "querer" y somos capaces de dejar ir ese querer ... Por último y lo más importante:

12. Se gana la madurez espiritual cuando dejamos de anexar la "felicidad" a las cosas materiales.

Fuente:
Facebook Grupo Trascendencia.

miércoles, 2 de mayo de 2018

El camino hacia la paz interior


Por José Manuel Martínez Sánchez.- 

La verdad está siempre disponible ante nuestros ojos, pero en muchas ocasiones no somos capaces de verlo. Es como si dejaran un tesoro ahí enfrente y estuviéramos mirando hacia todos lados, buscando los rincones más recónditos e ignorando lo más obvio. Hemos optado por un sistema de vida que hace complejo lo simple y cree que es el camino adecuado para llegar a algún sitio. Pero realmente ese es el gran error, creer continuamente que hay que llegar a algún sitio, pensar siempre que hay que ser más, llegar a más, tener más, etc. Pero es un completo trasiego, de insatisfacción continua, pues cuando siempre se quiere más, aún teniendo mucho, siempre falta algo. Porque todo esto es a nivel externo.

A nivel interno, es realmente donde se halla la felicidad y la satisfacción plenas; y no es necesario tener, luchar, ganar… Es precisamente un camino para despojarse de todo, para vaciarse de lo externo, para caminar descalzos sin destino necesario. Ese es el camino interno, el camino del amor, aquel que sólo mira al presente y a la vida y no continuamente motivado por la recompensa que traigan sus acciones. Sus acciones son la recompensa. Y también sus no acciones. La paz no se halla huyendo de lo desagradable y acercándose a lo agradable incesantemente. Es como viajar por el planeta continuamente buscando la luz del sol y evitando la noche. En esta vida hay día y noche, siempre. El ego tratará de aferrarse a algo. La paz ya no se inquieta, sabe que la vida trae frío y calor, y experimenta ambos, pero no se aferra. Ve partir el sol, abraza el amanecer, descansa en la medianoche… Acepta todo. No espera nada. 

El camino es la meta cuando éste es completamente amado. Hemos de desprogramar ese sistema ya caduco que nos insta continuamente a llenarnos de objetos externos para encontrar una felicidad que nunca llega. Hemos de despojarnos de todos los programas, de todos los condicionamientos que nos impiden vivir la fragancia de este momento como una totalidad de destino. Ese es el destino, es el camino, quedarse vacío, quedarse sin nada y descubrir la totalidad, lo absoluto. Y amarlo todo, verdaderamente, con el corazón abierto a todo cuanto surja. Es la vida… teniendo lugar. No te distraigas buscando en otro lado la tierra prometida. La promesa está aquí: Ámala ya. No tienes que hacer nada. Ese es el secreto. Quédate quieto y así el pájaro se posará en tu regazo e iniciará su melodía. Seguro que si escuchas ahora, estará sonando.

Fuente: 
Facebook Mindalia.com


sábado, 14 de abril de 2018

Me doy permiso...

  

Me doy permiso para separarme de personas que me maltraten, que me traten con brusquedad, presiones o violencia.

No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres, pareja, hijos, de nadie. Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento, fuera de mi vida. Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

Me doy permiso para no obligarme a ser el alma de la fiesta, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan. No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado. Mi propia existencia, mi ser, ya es valioso. Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme. Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse. Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente. No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente.

Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable. No he nacido para ser la víctima de nadie.

Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros. Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.

Me afirmo como una persona no adicta a la angustia. Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio. No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior. Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender. Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia. Empiezo por reconocer mis valores, y el resto vendrá solo. No espero de fuera.

Me doy permiso para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas. Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo.

Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo. Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo. Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy es más que suficiente. Y aún sobra. Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.

No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer. Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir no.

Elijo lo que me da salud y vitalidad. Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero o no quiero, y no como forma de aceptar las elecciones de otros. No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo normal y lo anormal en mis estados emocionales lo establezco yo.

Autor:
Joaquín Argente

  

jueves, 1 de febrero de 2018

El más noble deseo...


Sabiduría de los Indios Americanos.

domingo, 24 de diciembre de 2017

martes, 19 de diciembre de 2017

El misterio de la vida...

Decía aquella antigua y bella canción: "Es tan dulce el misterio de la vida, que el secreto es muy fácil de encontrar... lo llevamos escondido aquí en el Alma, mas son muy pocos los que saben que ahí está..."



Recordando lo que somos...


jueves, 6 de agosto de 2015

Kafka y la muñeca



Un año antes de su muerte, Franz Kafka vivió una experiencia insólita. Paseando por el parque Steglitz, en Berlín, encontró a una niña llorando desconsolada: había perdido su muñeca.

Kafka se ofreció a ayudar a buscar la muñeca y se dispuso a reunirse con ella al día siguiente en el mismo lugar.

Incapaz de encontrar a la muñeca compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó cuando se reencontraron:

- “Por favor no llores, he salido de viaje para ver el mundo. Te voy a escribir sobre mis aventuras ...” - Este fue el comienzo de muchas cartas.

Cuando él y la niña se reunían, él le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras imaginarias sobre la querida muñeca. La niña fue consolada. Cuando las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca. Ella obviamente la veía diferente de la muñeca original . Una carta adjunta explicó:

- “ Mis viajes me han cambiado …”

Muchos años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca. En resumen, decía: - “Cada cosa que amas es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente” -.

*Kafka y la Muñeca... la omnipresencia de la pérdida.
Pasaje de la novela "Brooklyn Follies", de Paul Auster. No es un texto de Kafka sino una presunta vivencia suya. No es seguro que sea verídica, pero es muy coherente con el estado anímico de Kafka, quien vivía muy feliz con Dora Diamant en sus últimos meses de vida.

Fuente:
Facebook Comunidad Chinanski.
*Comentario y nota aclaratoria de Luis Fernando Ortiz Rodarte.

jueves, 23 de abril de 2015

Namasté...



En otras palabras, como lo decían los Mayas en su saludo cotidiano "In-Lakesh": Tú eres Yo, y Yo soy otro Tú... Somos espejos los unos de los otros... Bendiciones para todos!

martes, 31 de marzo de 2015

Oración del Perdón




Si uno trabaja con esta oración durante 36 días consecutivos, se ha comprobado que pueden ser sanados dolores insuperables. El perdón es la llave que nos abre al portal de Amor Infinito.

"Me perdono por cualquier acción, hecho o pensamiento pasado, presente o futuro, en ésta o en cualquier otra realidad, que no haya estado compuesto por las frecuencias del Amor Sagrado.

Perdono a todos aquellos con los que haya compartido energías conflictivas o discordantes durante mi vida presente o en vidas pasadas, en ésta o en cualquier otra realidad, y les devuelvo, envueltos en una burbuja de Amor, todos los recuerdos negativos, energías impactantes y futuros probables que hayamos creado juntos.

Pido a los Ángeles del Perdón que impregnen todas las facetas de mi Ser con las frecuencias del Amor y de la Luz, para que yo pueda estar concentrado en mi alma y centrado en mi corazón como Maestro de mi Ser y Portador de la Luz.

Si me he herido en el pasado, presente o futuro de modo consciente o inconsciente, lo perdono y o libero, para mi bien y para el bien mayor. Si hay algo o alguien que me ha herido en el pasado, presente o futuro, de modo consciente o inconsciente, lo perdono y lo libero. Si yo he herido a algo o alguien en el pasado, presente o futuro de modo consciente o inconsciente, pido que me perdone y me libere."

Fuente:
Facebook: Alma Bio Reiki

martes, 24 de marzo de 2015

El lanzador de estrellas

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Había un hombre sabio que vivía a la orilla del mar en un pueblo muy pequeño. Todas las mañanas acostumbraba caminar por la playa agradeciendo la presencia del sol, del viento, la lluvia, etc.

Cierto día, durante su caminata matutina vio que la orilla de la playa estaba llena de estrellas de mar. Las había rojas, rosadas, anaranjadas y violetas… Corrió hasta ellas y con enorme tristeza vio que había kilómetros y kilómetros de arena cubiertos por bellas y frágiles estrellas de mar. De los ojos del sabio cayeron lágrimas porque sabía que las estrellas de mar viven sólo cinco minutos fuera del agua.

Con cuidado de no pisarlas, comenzó a caminar por la playa, con el corazón afligido. Avanzaba lentamente pensando en la fugacidad de la vida, en cómo a veces equivocamos nuestras prioridades, cómo es que perdemos nuestro tiempo en cosas sin trascendencia…

Entonces descubrió a lo lejos la figura de un chico que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez.

Tan pronto como se aproximó, se dio cuenta de que lo que el chico cogía eran estrellas de mar que las olas depositaban en la arena, y una a una las arrojaba de nuevo al agua.

Intrigado, se acercó y le preguntó sobre lo que estaba haciendo, a lo cual el chico respondió:
- Estoy lanzando las estrellas marinas nuevamente al océano. Como ves, la marea está baja y se han quedado en la orilla. Si no las arrojo de nuevo al mar, morirán aquí.

- Entiendo -le dijo el viejo- pero debe de haber miles de estrellas de mar sobre la playa. No puedes lanzarlas todas, son demasiadas. Y quizás no te des cuenta de que esto sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa… ¿No estás haciendo algo que no tiene sentido? Aunque salvaras a miles, habría millones de ellas que morirían de todas formas. Tu esfuerzo no tiene sentido.
La mirada del chico se llenó de lágrimas, miró desconcertado la inmensidad de la playa y la magnitud del desastre a la que el sabio se refería, en silencio el chico sonrió, se inclinó, tomo una estrella y, mientras la lanzaba de vuelta al mar, respondió:

- ¡Para ésta sí lo tuvo!

Este cuento de Loren Eiseley es maravilloso!!! Nos muestra que ningún esfuerzo es en vano, la fuerza y la validez de cualquier acción o actitud es grandiosa aunque llegue sólo a una persona. Es importante saber dirigir nuestros esfuerzos y propósitos. Cuando tocas el alma de una persona, aunque sea sólo una, el mundo será mejor. Mejorar el mundo le da sentido a nuestra vida y esto es suficiente con un acto aunque sea simple.

Y tú, ¿cómo tocas la vida de los demás?

viernes, 19 de septiembre de 2014

La Gran Invocación





Desde el punto de Luz en la Mente de Dios
Que afluya luz a las mentes de los hombres.
Que la Luz descienda a la Tierra.


Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios
Que afluya amor a los corazones de los hombres.
Que Cristo retorne a la Tierra.


Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,
El propósito que los Maestros conocen y sirven.


Desde el centro que llamamos la raza de los hombres
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.


La Gran Invocación fue dada por el Maestro Djwhal Khul a través de Alice Bailey en 1945, y la versión tradicional utiliza el lenguaje aceptado en la época.

Fuente: www.esotericstudies.net

jueves, 11 de septiembre de 2014

Fluir... no juzgar



Por Mabel Katz

Hay una historia que cuenta que en una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes le envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco.

Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía: “Para mí él no es un caballo; es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?” Era un hombre pobre, pero nunca vendió a su caballo. Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo. Todo el pueblo se reunió diciendo: “Viejo tonto. Sabíamos que algún día te robarían el caballo. Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!”

“No vayamos tan lejos”, dijo el anciano. “Simplemente digamos que el caballo no está en el establo. Éste es el hecho. Todo lo demás es vuestro juicio. Si es una desgracia o una suerte yo no lo sé, porque esto es apenas un fragmento. ¿Quién sabe lo que va a suceder mañana?”

La gente se rió de él. Siempre habían creído que el anciano estaba un poco loco. Pero después de 15 días, una noche el caballo regresó. No había sido robado sino que se había escapado. Y no sólo eso, sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes. De nuevo se reunió la gente diciendo: “Tenías razón, viejo. No fue una desgracia sino una verdadera suerte”.

“De nuevo estáis yendo demasiado lejos”, dijo el anciano. “Decid sólo que el caballo ha vuelto. ¿Quién sabe si es una suerte o no? Es sólo un fragmento. Estáis leyendo apenas una palabra en una oración. ¿Cómo podéis juzgar el libro entero?”

Esta vez la gente no pudo decir nada más, pero por dentro sabían que él estaba equivocado. Habían llegado doce caballos hermosos.

El viejo tenía un hijo que comenzó a entrenar a los caballos. Una semana más tarde se cayó de un caballo y se rompió las dos piernas. La gente volvió a reunirse y a juzgar. 

“De nuevo tuviste razón”, dijeron. Era una desgracia. Tu único hijo ha perdido el uso de sus piernas y, a tu edad, él era tu único sostén. Ahora estás más pobre que nunca”.

“Estáis obsesionados con juzgar”, dijo el anciano. “No vayáis tan lejos. Sólo decid que mi hijo se ha roto las dos piernas. Nadie sabe si es una desgracia o una fortuna. La vida viene en fragmentos, y nunca se nos da más que esto”.

Sucedió que, pocas semanas después, el país entró en guerra y todos los jóvenes del pueblo fueron llevados al ejército. Sólo se salvó el hijo del anciano porque estaba lisiado. El pueblo entero lloraba y se quejaba porque era una guerra perdida de antemano y sabían que la mayoría de los jóvenes no volverían.

“Tenías razón viejo. Era una fortuna. Aunque tullido, tu hijo aún está contigo. Los nuestros se han ido para siempre”.

“Seguís juzgando”, dijo el viejo. Nadie sabe. Sólo decid que vuestros hijos han sido obligados a unirse al ejército y que mi hijo no ha sido obligado. Sólo Dios sabe si es una desgracia o una suerte que así suceda”.

En cuanto formamos una opinión o un juicio, nos estancamos; nos esclavizamos. Nada es lo que realmente parece. El intelecto no puede saber. 

jueves, 20 de febrero de 2014

¡Soy la Luz!

Cuento para el alma


Por Deéelij.


...¡Ya sé quien soy!

Y Dios le contestó:¡Maravilloso! ¿Quién eres?

La pequeña alma contestó a toda voz: ¡Soy la luz!

Dios sonrió ampliamente: Así es —exclamó. Tú eres la Luz.

La pequeña alma estaba feliz, porque había comprendido lo que todas las almas del reino trataban de entender. ¡Hurra! ¡Esto es fantástico!. Pero poco después ya no le bastó con saber quién era.

Sentía cierta inquietud en su interior, porque quería ser lo que era.

Así, la pequeña alma volvió a hablar con Dios (lo cual no es mala idea para todas las almas que quieren ser Quienes Son realmente), para comunicarle sus ideas:

¡Hola, Dios! Ahora que ya Sé quien soy, ¿es bueno serlo?

Dios respondió: ¿Quieres decir que deseas ser Quien Ya Eres?

Pues… verás. Una cosa es saber Quien soy, y otra muy distinta es serlo realmente. Quiero sentir cómo es ser la luz.

Pero si ya eres la luz — Repitió Dios, sonriendo otra vez.

¡Si, pero quiero saber cómo se siente serlo! —exclamó la pequeña alma.

Creo que debí imaginármelo —repuso Dios, riendo Tú siempre has sido la más aventurera. Y, tras un instante, la expresión de Dios cambió. Pero hay una cuestión.

¿Qué es? preguntó la almita…

Que no existe otra cosa además de la Luz. No creé otra cosa que lo que tú misma eres. Así, no hay un modo sencillo para que experimentes Quién eres, puesto que no hay nada que no seas.

¿Cómo? —repuso la Pequeña Alma inocente, estaba un poco confundida. Piénsalo de este modo. Eres como una vela en el sol.  Ya estás allá, junto con millones y megamillones de otras velas que forman el sol.

Y el sol no podría serlo sin ti, porque le faltaría una de sus velas, y así no podría brillar tanto.

Pero saber que eres la Luz estando dentro de la Luz… ese es el problema. Tú eres Dios, ¡ya se te ocurrirá algo!

Dios volvió a sonreír: Ya pensé en algo. Puesto que no puedes sentirte la Luz al estar en ella, te rodearé de oscuridad.

¿Qué es la oscuridad? Es aquello que tú no eres.¿Tendré miedo de la oscuridad? —gimió la almita.

Sólo si así lo quieres —respondió Dios. A decir verdad, no hay nada que temer, a menos que así lo decidas. Nosotros inventamos todo eso. Fingimos.

¡Ah! —exclamó la pequeña alma, que ya se estaba sintiendo mejor.

Entonces Dios explicó que, para poder experimentar cualquier cosa, se requiere de su opuesto. Ese es un gran don, porque sin el no podrías conocer como es todo lo demás. No podrías saber qué es lo caliente sin lo frío, el arriba sin el abajo, lo rápido sin lo lento. No podrías saber qué es la izquierda sin la derecha, el acá sin el allá, el ahora sin el después. Y así —concluyó Dios, al verte envuelta en la oscuridad, no cierres el puño ni alces la voz para maldecirla.

Más bien, sé Luz entre las tinieblas, y no te enojes por ello. De ese modo sabrás Quién Eres Realmente, y también los demás lo sabrán. Permite que tu luz brille para que todos sepan que eres alguien muy especial.

¿Quieres decir que está bien que los demás sepan que soy alguien muy especial? — inquirió la Pequeña Alma.

¡Por supuesto! — rió Dios, ¡Esta muy bien!. Pero recuerda que “especial” no quiere decir “mejor”. Todos son especiales, cada uno a su modo. Pero hay muchos que no lo recuerdan. Entenderán que está bien que sean especiales sólo cuando tú mismo sepas que está bien ser especial.

¡Fantástico! — exclamó la almita, quien bailaba, reía y daba saltos de felicidad. ¡Puedo ser todo lo especial que quiera!

Sí, y puedes serlo a partir de ahora mismo — agregó Dios, quien bailaba y saltaba y reía con la pequeña Alma. ¿Qué parte de lo especial quieres ser?

¿Qué parte de lo especial? No te entiendo.

Verás… — le explicó Dios: Ser la Luz es ser especial, y eso esta hecho de muchas partes.
Ser generoso es ser especial.
Ser amable es ser especial.
Ser creativo es ser especial.
Ser paciente es ser especial.

¿Se te ocurren otros modos de ser especial?

La Pequeña Alma quedó en silencio por un instante:¡Se me ocurren muchas formas de ser especial! — Exclamó luego. Es especial ayudar a los demás. Es especial compartir. Y ser amistoso también es ser especial. ¡Ser considerado con los demás es ser especial!

¡Así es! —concordó Dios. Y tú puedes ser todas esas cosas, o cualquier otra parte de lo especial que desees ser, en cualquier momento. Eso significa ser la Luz.

¡Ya se lo que quiero ser! —anunció la Pequeña Alma, muy emocionada. Quiero ser la parte de lo especial llamada “perdonar”. ¿No es especial perdonar?

Oh, sí —aseguro Dios. Eso es muy especial.

Entonces, eso quiero ser. Quiero perdonar. Quiero experimentarme a mí misma de ese modo.

Bien —dijo Dios. Pero hay algo que debes saber.

La Pequeña Alma comenzaba a impacientarse. Parecía que siempre había complicaciones.

¿De qué se trata? —suspiró.

No hay nadie a quien perdonar.

¿Nadie? La Pequeña Alma apenas podía creer lo que estaba oyendo.

¡Nadie! —repitió Dios. Todo cuanto hice es perfecto. No hay una sola alma en toda la creación que sea menos perfecta que tú. Mira a tu alrededor.


Entonces la Pequeña Alma se dio cuenta de que se había reunido una gran multitud. De todo largo y ancho, de todos los rincones del Reino, habían venido almas, porque se había corrido la voz de que la Pequeña Alma sostenía una extraordinaria conversación con Dios, y todos querían oír lo que decían.

Viendo a las incontables almas reunidas, la almita tuvo que coincidir: nadie parecía ser menos maravilloso, menos magnifico o menos perfecto que ella misma. Tal era el esplendor de las almas reunidas y tan brillante era su Luz, que la Pequeña Alma apenas podía sostener su mirada.

¿A quién perdonar entonces? —preguntó Dios.

¡Oh, creo que esto será muy aburrido! — gruñó la almita. Quería experimentarme como El que Perdona. Quería saber como es esa parte de lo especial.

Y, así, supo como es estar triste. Pero entonces un Alma amistosa salió de entre la multitud:

No te preocupes Pequeña —le dijo. Yo te ayudaré.

¿De verdad? —replicó, con el rostro iluminado. ¿Pero que puedes hacer?

Puedo darte a alguien para que lo perdones.

¿Puedes?

¡Desde luego! —canturreó el Alma amistosa. Puedo ir a tu siguiente vida y hacer algo para que lo perdones.

Pero… ¿Por qué habrías de hacerlo? —preguntó la Pequeña Alma. Tú que eres un Ser de tan absoluta perfección. Tú que vibras con gran rapidez creando una luz tan brillante que apenas puedo verla.

¿Qué podría hacer que frenaras tu vibración hasta que tu luz se hiciera oscura y densa?

¿Qué podrías hacer tú, que eres tan ligera como para bailar en las estrellas y desplazarte por el Reino a la velocidad del pensamiento, que entraras a mi vida y te volvieras pesada como para hacer una cosa tan mala?

Es muy fácil —repuso el Alma Amistosa. Lo haría porque te amo.

A la Pequeña Alma le sorprendió la respuesta.

No te asombres — le dijo el Alma Amistosa. Tú hiciste lo mismo por mí. ¿No lo recuerdas? Hemos bailado juntas muchas veces, por eones y eras. Durante todos los tiempos y en muchos lugares hemos jugado juntas. Simplemente no lo recuerdas. Ambas hemos sido todas las cosas. Ya fuimos el Arriba y el Abajo, la Izquierda y la Derecha. Fuimos el Acá y el Allá, el Ahora y el Después, Fuimos lo Masculino y lo Femenino, lo Bueno y lo Malo. Tu y yo Fuimos la víctima y el villano.

Así, nos hemos reunido muchas veces, la una dando a la otra la oportunidad exacta y perfecta para expresar y experimentar Quiénes Somos Realmente.

De ese modo —añadió el Alma Amistosa, llegaré a tu próxima vida y seré el “malo”. Haré algo realmente terrible, y entonces podrás experimentarte como El Que Perdona.

¿Qué harás? —preguntó la Pequeña Alma, un poco nerviosa. ¿Que puede ser tan terrible?

Oh, ya pensaremos en algo —replicó el Alma amistosa, con un guiño. Segundos después, pareció tornarse muy seria y murmuro: Tienes razón en algo.

¿En qué? —quiso saber la almita.

Tendré que frenar mi vibración y hacerme muy pesada para hacer ese algo no tan bueno, Fingiré que soy alguien muy distinto a quien realmente soy. Por eso te pediré un favor a cambio.

¡Si, lo que quieras — exclamó la Pequeña Alma y comenzó a cantar y bailar, Podré perdonar, podré perdonar! Pero notó que el Alma Amistosa seguía muy callada.

¿Qué quieres? —le preguntó. ¿Qué puedo hacer por ti?

¡Eres todo un ángel por estar dispuesta a hacer tal cosa por mí!

¡Claro que el Alma Amistosa es un ángel! —interrumpió Dios ¡Todos lo son! Siempre recuerda eso que sólo ángeles envío.

Y así, la Pequeña Alma quiso más que nunca satisfacer la petición del Alma amistosa: ¿Qué puedo hacer por ti? —volvió a preguntar.

En el momento que te golpee y te despedace —repuso el Alma Amistosa. Cuando te haga lo peor que pudieras imaginarte, en ese mismo instante…

¿Que? —interrumpió la Pequeña Alma. ¿Qué…?

El Alma amistosa está aún más seria: Recuerda quien soy realmente.

¡Si, así será! —exclamó el Alma Inocente. ¡Te lo prometo! Siempre te recordaré tal y como te veo aquí y ahora.

Muy bien —repuso el Alma Amistosa, porque pondré tanto empeño en fingir, que olvidaré quien soy. Y si tú no me recuerdas como soy realmente, no podré acordarme durante mucho tiempo. Y si olvido quién soy, incluso tú olvidarás Quién Eres, y las dos estaremos perdidas. Entonces necesitaremos que venga otra alma para que nos recuerde a Ambas Quiénes Somos.

¡No, no será así! —prometió otra vez la Pequeña alma. ¡Te recordaré! Y te agradeceré por darme ese don, la oportunidad de experimentarme como Quien Soy.

Así acordaron, y La Pequeña Alma fue hacia una nueva vida, emocionada por ser la Luz, que era muy especial, y por ser esa parte de lo especial que se llama Perdonar.

Y esperó ansiosamente poder experimentarse como Perdón y agradecer lo que hiciera la otra alma para que fuera posible.

En todo momento de esta vida, cada vez que apareció en escena una nueva alma, ya fuera que trajese felicidad o pesar (y especialmente si traía pesar), la Pequeña Alma pensó en lo que Dios le dijo.

“Siempre recuerda que no envío mas que ángeles”...


Fuente:  El Cielo en la Tierra Blogspot.

jueves, 6 de febrero de 2014

El discípulo y la libertad



 Por M. Amajur

Hermanos yo soy Amajur, ustedes se dicen mis discípulos, pero yo no tengo discípulos, yo no puedo guiar a nadie porque no es mi papel ni mi deseo limitar los caminos de aquellos que andan buscando una realización personal.

En el universo no hay caminos, el camino lo hace cada uno al andar, como ya fue dicho muchas veces en la Tierra, ustedes hablan del camino de Oro*Mu como si conocieran el camino de Oro*Mu.

Hablan de precisar los planes y la dirección que deben tomar sus pasos como si todo estuviera ya planeado, como si el libre albedrío no existiera, como si ustedes fueran los jueces que dictaminan hacia dónde deben caminar las personas.

Pero Yo Soy Amajur y tampoco voy a decirles que no hagan lo que están haciendo porque sería una paradoja de todo lo que ya he mencionado.

Ustedes son libres de trabajar como mejor les plazca y yo soy libre para decir lo que creo que es más conveniente, tanto ustedes como yo somos trabajadores de planos tan abstractos que difícilmente se comprenden.

Para mí la libertad es el más preciado de todos los dones que la vida me ha concedido y por eso me rebelo al más pequeño asomo de coacción. Hay quien gusta de ser como el pez que se siente feliz de haber picado el anzuelo porque entonces ya no tiene que decidir hacia dónde debe nadar; alguien más lo ha decidido por él. 

Hay quien se siente feliz de ser encarcelado como un león, porque ya no tiene que preocuparse por la búsqueda de su comida; ya tiene quien lo alimente.
Hay quien se siente feliz porque le dicen cual es su misión y cuáles son los objetivos que se persiguen en la vida del espíritu porque entonces su búsqueda ha terminado y se dedica a realizar lo que otros le dicen que es correcto.

Pero hay otros que se sienten felices de fluir como el viento y viajar en el aroma de las flores y ser como la gota de agua que cantando va siguiendo el rumbo que la misma vida le ha marcado. Que puede elevarse a las alturas o quedar atrapada en las orillas del sendero, que puede terminar como rocío y quedar como una perla engarzada en algún pétalo de rosa.

Hay quien disfruta ser como el canto de las aves que una vez que es emitido viaja sin descanso cubriendo la tierra en todas direcciones y en esa libertad sin dirección, sin propósito, sin un tiempo que le separe el futuro del pasado, sin un espacio que le diga dónde está adentro y dónde está afuera, se complace en la eterna existencia del ser.

Yo soy como ellos, canto a la libertad, me muevo en la libertad y lanzo invitaciones para aquellos que me escuchan, para que puedan experimentar un instante de libertad y, después que la hayan experimentado, regresen entonces si ese es su deseo, regresen a sus cárceles, a sus anzuelos, enciérrense en sus cuatro paredes y encadénense a su pasado y a su presente. Si eso los hace sentirse estables, seguros y racionales y ese es su deseo, síganlo viviendo. 

Pero les diré que hace muchos años hubo hombres encadenados morando dentro de una cueva, imposibilitados de voltear sus rostros hacia la entrada y mirando permanentemente hacia una pared que se localizaba enfrente de ellos. Los días y las noches se alternaban interminablemente, mientras afuera se oía el bullicio de la ciudad y los hombres pasaban enfrente de la cueva y nunca penetraban, tan sólo sus sombras eran reflejadas en aquella pared y los pobres presos encadenados las veían. Y era todo lo que veían. Tanto tiempo moraron ahí que llegaron a pensar que su mundo era de sombras. 

Esta historia ya la han escuchado antes, lo que tal vez no sepan es que un buen día uno de los hombres logró voltear hacia la entrada de la cueva y vio pasar a los seres humanos que proyectaban las sombras a las que ellos estaban acostumbrados, fue tanto su temor y su sorpresa que regresó la mirada hacia la pared a la que siempre había visto y buscó convencerse a sí mismo de que lo que acababa de observar había sido sólo su imaginación.
Mediten en eso y un buen día estaremos hablando en otro espacio, en otro tiempo.
Así sea.

Fuente: Facebook Nemesh Kailas.

viernes, 27 de septiembre de 2013

El Poder de Soltar:

Vivir para Vivir


 Por Emilio Carrillo

El proceso consciencial del ser humano alcanza un punto culminante cuando se comprende, asume e interioriza el “Poder de Soltar”.

“Soltar” es algo desconcertante para la mente e inaceptable para el ego. Por eso, muchas personas que sienten hoy la necesidad de soltar, lo experimentan y contemplan como un reto casi imposible. Pero no es así. Lo cierto es que soltar es lo natural y lo que emana espontáneamente del interior en un determinado momento de la evolución espiritual. Y nuestro “verdadero ser” lo exige con claridad cuando se llega a ese estadio concreto del devenir consciencial.

Por eso, para soltar, basta con fluir y dejarse llevar por lo que brota de nuestro interior más hondo y sagrado. Se comprende entonces desde el Corazón que ya no queda otra opción que desapegarse. Desapegarse y vaciarse de todo. Incluso de uno mismo y del enorme peso que nos mantiene atados a una realidad que no es más que un sueño aplastaste, una colosal Matrix, que nos vuelve cadáveres vivientes –muertos que entierran a sus muertos- que se sueñan viviendo y se sepultan a sí mismos en el "tener que", el "deber de", el "yo quiero"...

Soltar... Soltar todas las referencias preestablecidas y todos los sistema de creencias; soltar conceptos y esquenas mentales; soltar imágenes y formas; soltar la ilusión de que somos espirituales por aferramos a la idea de la espiritualidad; soltar la cruz y la vela, el incienso y el padre nuestro; soltar las palabras que nos atan al rezo a un Dios exterior y ficticiamente separado de nosotros mismos; soltar guías, canalizadores y maestros, sobre todo maestros; soltar templos costosos que albergan la salvación; y soltar prácticas y cultos farragosos que nos muestran un “camino” predefinido por otros para acercarnos a ese Dios pretendidamente distante.

Soltarnos... Soltarnos de la gran mentira de que precisamos de un trabajo y unos ingresos para poder “vivir” (con cuánta frecuencia se confunde “vivir” con “sobrevivir”, que es lo que se hace en la Matrix); soltarnos de la ilusión de que necesitamos una pareja, una familia o unos amigos para ser felices; soltarnos de las inercias, comodidades y protecciones con las que nos hemos apresado a nosotros mismos en la "cárcel de máxima seguridad" de nuestros miedos; soltarnos de toda la película que nos han pintado desde el comienzo de nuestros tiempos, convirtiéndonos en marionetas de un titiritero; soltarnos de todos los cuentos que nos contaron y nos siguen contando para que continuemos chupándonos el dedo.

Soltar... Soltar todo lo que provoca resistencia: mientras haya resistencia, no podrás fluir; soltar cualquier tipo de lucha: si sigues empeñado en luchar contra algo, contra lo que sea, no podrás crear; soltar cualquier clase de miedo: en tanto haya miedo en tu vida, de cualquier especie, no gozarás de Libertad; soltar deseos y anhelos; soltar también rechazos y renuncias; soltar la necesidad de soltar.


Soltar... Soltar para jugar a crear; soltar para Confiar en la Vida...
...Y, al fin, soltarnos de nosotros mismos hasta Ver la luz que siempre fuimos y Somos y constatar la divinidad de nuestra “naturaleza esencial”.



Cuando se comprende esto, lentamente y sin alternativa, como un inmenso globo que soltó las amarras, el vuelo comienza y se despliega de instante en instante. Y todo en nosotros y a nuestro alrededor se transforma y transfigura en Amor.
No puede ser de otra manera. Ahora, tras soltar, observas desde donde no hay nada inventado, fijado, controlado, programado.

Ya no eres tocado ni alcanzado por nada ni por nadie. Y sólo observas. Observas en Soledad (la "Edad del Sol”) y Silencio. Observas sin distracción, sin temor, sin deseo. Observas sin palabras, sin forma. Y observas hasta, incluso, dejar de observar para integrarte absolutamente en lo observado. ¡Y en ese preciso momento tomas consciencia de la Consciencia y de que eres el Todo!

Entonces no hay vuelta atrás posible. Has hecho tuyo el "Poder de Soltar" y asistes al maravilloso Milagro del desapego completo. El vaciamiento llena tu Vida, que ya no es tal, sino la Vida misma. Y contemplas todo de modo diferente, pues se desvanecen los velos y disfraces que tapaban lo Real. En ese instante, una nueva visión de la “realidad” aparece ante ti. Y todo lo que fuiste, eres y serás se descubre ante tus ojos nuevos. Todos los tiempos y el destello mismo del tiempo se abren espléndidos.

Ya todo es claro e intensamente pleno. Y te inunda un Amor que no es describible. El Amor que se expande desde la Sabiduría de que nada es ajeno a ti y nada se halla fuera de ti. Tú eres todo lo mirado y observado, sin excepciones. Estás unido a Todo y no hay diferencia alguna entre el Todo y tú. Y te inunda el discernimiento de la ficción que supuso todo aquello que llamaste "yo", "me", "mí", "mío" o "mi".

Cesó todo. Se habrá expandido aquello que se consideró “tú” en algún instante del momento presente continuo en el que lo eterno se desenvuelve. Al unísono, se difuminará cualquier idea de identidad, sea física, álmica o espiritual, individual o colectiva. Consciente del “Poder de Soltar”, amarás y vivirás la Vida como jamás pudiste soñar, sin perder detalle, sin desear nada e, igualmente, sin renunciar a nada de lo que la Providencia -tu "verdadero ser" en acción- y la propia Vida -no tu programación mental- te pongan por delante. Y se posará suavemente y para siempre en tu Corazón el “Vivir Viviendo”, que es la única verdad de la Vida en cualquier plano y Dimensión que se experiencie.

Vivir Viviendo: irradiando permanente Amor; conectado a todo lo que existe; desplegando la Divinidad que Somos y Todo Es; en constante estado de dicha, gozo y éxtasis, siempre con entusiasmo y la máxima energía vital; invulnerable e incontaminable ante lo que sucede; con la absoluta certeza del resultado que produce cualquier acción; testigo imparcial de la Evolución de la Creación en todas las escalas y niveles bajo el perpetuo impulso del Amor.

Vivir Viviendo: la única verdad de la vida; la verdad de que ¡sólo vale la pena Vivir para Vivir!

sábado, 15 de junio de 2013

¿Quién eres?


Por Osho.

"Si no eres consciente de quién eres no puedes ser amor. Serás miedo. El miedo es justo lo contrario al amor. Recuerda, el odio no es lo contrario al amor, como la gente cree; el odio es amor puesto boca abajo, no es lo contrario al amor.

Lo verdaderamente opuesto al amor es el miedo: en el amor uno se expande, en el miedo uno se encoge; en el miedo uno se cierra, en el amor se abre; en el miedo uno duda, en el amor confía; en el miedo uno se siente solo, en el amor desaparece; por lo que no es una cuestión de soledad en absoluto.

Cuando uno es, ¿cómo puede sentirse solo? Entonces los árboles, los pájaros, las nubes, el sol y las estrellas están todavía dentro de ti. El amor ocurre cuando has conocido tu paraíso interior…

Los niños están libres del miedo, nacen sin miedo. Si la sociedad puede apoyarlos, ayudarlos a subir a los árboles, escalar montañas y nadar en océanos y ríos; si puede ayudarlos de cualquier forma posible a convertirse en aventureros, aventureros de lo desconocido; si puede crear una gran búsqueda en lugar de darles creencias muertas, entonces los niños se convertirán en grandes amantes de la vida.

Y esa es la verdadera religión. No hay religión más elevada que el amor.

Medita, danza, canta y profundiza más en ti mismo. Escucha más atentamente a los pájaros. Mira a las flores con respeto, maravíllate; no acumules conocimiento, no vayas etiquetando las cosas. Eso es el conocimiento: el gran arte de etiquetarlo todo, categorizarlo todo.

A partir de ahora, empieza a aprender a tocar la flauta o la guitarra. Encuéntrate con gente, mézclate con ella, con tanta como puedas, porque a través de cada persona se muestra una cara diferente de Dios. Aprende de la gente. No tengas miedo; esta existencia no es tu enemiga. Esta existencia te protege, está dispuesta a ayudarte en todo lo posible.

Si confías, empezarás a sentir una nueva fuente de energía en ti; esa energía es el amor. Esa energía quiere bendecir toda la existencia, porque en esa energía uno se siente bendito. Y cuando te sientes bendito, ¿qué otra cosa puedes hacer excepto bendecir toda la existencia?

El amor es un profundo deseo de bendecir toda la existencia."

sábado, 27 de abril de 2013

Los diez ladrones de tu energía...


1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente. 

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle. Las deudas no caducan con el tiempo, aunque la ley te proteja; sé responsable, es mejor hacer un plazo de céntimo a céntimo, que perder tu preciada energía y tu palabra.

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a renegociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas. Aunque no debes de huir de responsabilidades y no todo el tiempo es factible, muchas veces por puro control o por no darnos el permiso, seguimos perdiendo tiempo en nimiedades y abandonando lo verdaderamente significante en nuestras vidas.

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad. La naturaleza, tiene ritmos y tu vida también. No actuar en el momento erróneo te quita energía y no parar cuando lo necesitas, también.

6- Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas. Uno por uno, toma cada papel, cada recuerdo y hasta cada sueño y elige.

7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Toma sol por las tardes, medita, respira, báñate en el mar, haz ejercicio en la naturaleza, escucha tu cuerpo y elimina las toxinas. Haz una cita médica y mira si te faltan minerales o vitaminas. Aliméntate con comidas orgánicas (sin pesticidas) y frescas; trabaja en la prevención para evitar la crisis de una enfermedad (un aviso un cuerpo sin energía).

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja; y toma la acción necesaria. Resignarte a una situación y sentirte que no tienes control, sólo conseguirá drenarte.

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. Entregar a Dios, siempre puedes elegir tu camino y fluir sin apegos hasta llegar a tu orilla a salvo.

10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Estar conectados a Dios y su amor es la fuente más grande de energía, mientras que los miedos, el rencor y la ira son los bloqueadores más frecuentes. Enfócate en el presente, vivir en el pasado o vivir en el futuro, solo te drenan del presente. 

Recuerda que tienes una fortuna: Dios te regaló una cuenta con latidos de vida, úsalos con conciencia, no los desperdicies y serás feliz, latido por latido.

(Anónimo).